De locales comerciales a viviendas


En estos meses que llevamos de pandemia, muchos comercios se han visto obligados a cerrar debido a la crisis económica y las restricciones que han afectado, sobre todo al sector de la hostelería, el comercio y el ocio.
Los locales que ocupan estas empresas habitualmente estaban destinados a permanecer vacíos hasta que otro empresario volviese a apostar por ellos para asentarse en una zona determinada. No obstante, en los últimos tiempos podemos ver como estos locales cobran una segunda vida, convirtiéndose en viviendas.
Esta alternativa presenta ciertas ventajas frente a los pisos tradicionales, ya que suelen tener un precio de alquiler más asequible. Sin embargo, requieren una mayor inversión y autorización por parte del ayuntamiento en cuestión. Antes de la pandemia ya podíamos ver este tipo de viviendas en Madrid y Barcelona, ahora se van extendiendo por el resto de capitales de provincia.
Ventajas e inconvenientes
Algunos estudios de arquitectura empiezan a recibir propuestas para convertir estos locales en viviendas. Para llevar a cabo estos proyectos se necesita que su legalización se lleve a cabo correctamente y no todas las localizaciones pueden ser habitables. En algunos casos, incluso resulta un largo proceso.
Por otro lado están las reformas a las que tienen que someterse los locales para asegurar su habitabilidad. Normalmente son bajos, con menos luz y menos ventilación de la requerida para un hogar. Y es que por su condición de locales comerciales suelen ser espacios con más fondo que fachada.
Algunas de las ventajas que los inquilinos ven en ellos son su precio más asequible, además de que se trata de espacios amplios, diáfanos y con posibilidades de reforma. Cuentan con acceso directo a la calle, lo que puede ser más cómodo para personas con movilidad reducida o personas mayores. De hecho, este segmento de la población es de los que están empezando a alquilar este tipo de viviendas.



